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LAS NAVIDADES: EL GOZO Y EL PESO (ALGO PESADO) DE LA TRADICIÓN

¿Qué celebramos realmente con ocasión de la Navidad?

Creo que la mayoría  hemos sido conscientes alguna vez de que la atracción que puede ejercer  la Navidad  sobre nosotros es la de pensar  que detrás de ella hay un misterio. Un misterio relacionado con la infancia, la personal de cada uno, recreada, cuando ya dejamos de ser niños, sentimentalmente, y que nos lleva incluso hasta caer en lo hortera. Pero ahí también está la infancia de la humanidad. La Navidad sería en este caso, la celebración inconsciente del pasado remoto de la humanidad, la fiesta, desfigurada con el paso de la historia sobre nuestro oscuro origen.

Ese pasado que recreamos, año tras año, y generación tras generación, es en sí un sentimiento de profunda nostalgia, la de una pérdida original y ya desconocida de un estado de naturaleza anterior al surgimiento de la humanidad, en la cual nos reconocemos y partir de la cual la única forma que tenemos de rememoración colectiva es cultural.

No es ninguna casualidad, ni siquiera una convención, el que las fiestas navideñas, (pues son un conjunto de celebraciones) se celebre en las fechas invernales más significativas, en las que los días son muy cortos y en ellos predomina la oscuridad, pues remiten a una naturaleza nocturna y ancestral. Una oscuridad que nos rodea fuera del ámbito humano. Es por esta razón que las celebraciones buscan el encuentro colectivo, en torno al calor de los hogares y de determinados espacios públicos, y que convoca a las agrupaciones humanas más definidas socialmente: familia, trabajo, amistad…

Acurrucados junto al fuego de la tradición representamos mediante costumbres y códigos del momento, acumulados unos en el paso del tiempo, incorporados otras más recientemente, un ritual único, más o menos espontáneo, pero que responde al  anhelo escondido de regreso a un origen pretérito, del que surge lo humano. Curiosamente, es con este tipo de prácticas culturales con las que nos creemos de verdad más humanos. Y así la Navidad se vuelve ocasión de manifestar los valores morales de los que estamos convencidos constituyen lo mejor la humanidad.

Que así sea, una vez más.

Joaquín Medina es el gerente de Conexión Cultura.